
Cuando hablamos de trasplante capilar, una de las dudas más frecuentes es qué técnica de implantación capilar es la más adecuada. Sin embargo, no existe una única respuesta válida para todos los casos.
Comprender cómo funciona cada método es importante para tomar una decisión informada, pero lo es aún más conocer qué factores influyen realmente en el resultado final. Conoce todos los detalles de la mano del doctor Luciano Montini, director médico de Clínica Keller.
Tabla de contenidos
Antes de la implantación: ¿cómo se extrae el folículo?
Antes de entrar en la técnica de implantación, es clave entender la fase previa: la extracción de los folículos.
FUE (follicular unit excision)
Es la técnica más utilizada en la actualidad. Consiste en extraer los folículos de forma individual de la zona donante para, posteriormente, implantarlos en la zona receptora.
FUSS (técnica de la tira)
Es una técnica más más invasiva. Muy útil en casos seleccionados, aunque ha caído en desuso y se utiliza con mucha menor frecuencia.
Técnicas de implantación capilar: las 3 principales
Una vez extraídos los folículos, comienza la fase más decisiva del proceso: la implantación.
Es en este punto donde encontramos las distintas técnicas de implantación capilar.
Implantación con pinzas (método clásico)
En el método de implantación con pinzas, el procedimiento se divide en dos fases bien diferenciadas. En primer lugar, el doctor realiza las microincisiones en la zona receptora, definiendo aspectos clave como la dirección, el ángulo y la densidad del futuro cabello. A continuación, los folículos se implantan uno a uno en esos canales mediante el uso de pinzas.
Su principal desventaja es que el folículo es una estructura muy delicada y frágil, y la manipulación con las pinzas puede traumatizar zonas clave del mismo, reduciendo su sobrevida. Esto es más probable cuando el equipo tiene poco entrenamiento en la técnica, y sobre todo cuando se deben introducir en incisiones muy pequeñas como las que se realizan con el zafiro.
Implanters
Esta técnica introduce un enfoque diferente en el proceso de implantación, mediante el uso de un dispositivo conocido como implanter o “bolígrafo implantador”.
Los más utilizados son los “sharp implanters”. A diferencia del método clásico, en este caso no se crean canales previamente. El folículo se carga en el dispositivo y se implanta directamente en un solo paso. Este aspecto puede ser especialmente relevante en zonas pequeñas o que requieren máxima precisión, como la línea frontal, las cejas o la barba.
No obstante, también presenta ciertas particularidades. Requiere una gran destreza técnica por parte del equipo médico y puede resultar más lenta. Además, aunque se simplifica el proceso de implantación, el folículo sigue siendo manipulado durante la fase de carga en el implanter. Existen también implanters que requieren incisiones previas, ya que no tienen filo en su extremo (dull implanters).
Técnica KEEP: implantación avanzada con mínima manipulación
La técnica KEEP (Koray Erdogan Embedding Placer) representa una evolución en la implantación capilar y es el método que utilizamos mayormente en Clínica Keller.
Este procedimiento combina lo mejor de los enfoques anteriores. Por un lado, el doctor realiza previamente las incisiones en la zona receptora con el bisturí de zafiro; por otro, la implantación se lleva a cabo con un dispositivo específico que permite colocar los folículos con una manipulación mínima y sin necesidad de utilizar pinzas directamente.
Esto permite un proceso más organizado, en el que el trabajo se coordina de forma eficiente entre el equipo médico y técnico, optimizando tiempos y reduciendo el estrés sobre el folículo. No se trata exactamente de una técnica implanter ni del método clásico, sino de un sistema intermedio que busca mejorar la eficiencia sin comprometer la calidad.
El resultado es una implantación más ágil que la implanter, con menor riesgo de daño folicular y una alta tasa de supervivencia del injerto.
¿Cuál es la mejor técnica de implantación capilar?
Es una de las preguntas más habituales entre los pacientes y, desde un punto de vista médico, la respuesta es clara: depende de cada caso.
Tanto la implantación con pinzas como las técnicas implanters o KEEP pueden ofrecer resultados excelentes cuando están bien indicadas y correctamente ejecutadas. Sin embargo, centrarse únicamente en el método puede llevar a tener una visión incompleta del proceso.
El éxito de un trasplante capilar no depende solo de la técnica, sino de factores mucho más determinantes, como la experiencia del equipo médico, una planificación personalizada, la calidad de la extracción y el cuidado del folículo durante todo el procedimiento.
Más allá de la técnica
Elegir una técnica de implantación sin un diagnóstico previo es uno de los errores más habituales, ya que cada caso de alopecia presenta características propias. No todas las zonas requieren el mismo tipo de implantación, no todos los pacientes cuentan con la misma calidad de cabello donante y, sobre todo, no todos persiguen los mismos objetivos. Es por ello que la técnica a utilizar no la debería elegir el paciente, si no que debe ser indicada por el médico para cada caso en particular.
Antes de hablar de técnica, es imprescindible entender qué necesita realmente cada paciente y qué estrategia permitirá conseguir un resultado natural y duradero.
En Clínica Keller trabajamos con técnicas avanzadas, pero siempre bajo un principio claro: adaptar el método a la persona, y no la persona al método. Si estás valorando un injerto capilar, el primer paso no es elegir una técnica concreta, sino ponerte en manos de un equipo especializado que analice tu caso en profundidad y diseñe una solución a medida.


