
Cuando se trata de un injerto capilar, la anestesia preocupa a muchos pacientes. Preguntas como “¿Dolerá?” o “¿Cuánto tardaré en volver a mi rutina?” son frecuentes. Para aclararlas, el Dr. Luciano Montini, director de Medicina Capilar de Clínica Keller, explica qué ocurre antes, durante y después del procedimiento.
El especialista detalla que en este tipo de intervenciones se utiliza anestesia local infiltrativa, aplicada directamente sobre el cuero cabelludo. Su objetivo es bloquear la sensibilidad en la zona, mientras el paciente permanece despierto y consciente. “Durante la infiltración puede notarse una molestia leve o sensación de ardor, que dura apenas unos segundos”, explica Montini. “Una vez que el anestésico hace efecto, el procedimiento no genera dolor, aunque el paciente puede percibir manipulación o vibraciones sobre el cuero cabelludo”. En los casos en que la persona presenta ansiedad o tensión, se puede administrar un ansiolítico, que favorece que “la experiencia sea más cómoda”, añade el doctor.
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Sensaciones durante la anestesia
El efecto de la anestesia suele mantenerse entre dos y seis horas, aunque puede variar según la dosis aplicada, la extensión del área tratada y el metabolismo individual. Tras el procedimiento, algunas personas experimentan un leve hormigueo o adormecimiento que desaparece por completo en menos de 24 horas. “Es una respuesta normal del organismo al proceso de metabolización del anestésico”, precisa Montini. “No implica complicaciones si las sensaciones disminuyen progresivamente”.
Una vez finalizado el injerto capilar, el anestésico comienza a metabolizarse de manera natural en el organismo. Su eliminación depende del tipo de anestesia utilizada, la dosis aplicada y el metabolismo de cada paciente. Generalmente, el efecto desaparece en pocas horas, y el adormecimiento o hormigueo residual se atenúa de forma progresiva.
Durante las primeras horas posteriores al injerto capilar, es recomendable mantener la cabeza ligeramente elevada al descansar, hidratarse adecuadamente y hacer movimientos suaves del cuello y los hombros, evitando tocar la zona tratada. Estos cuidados ayudan a mantener una buena circulación local y reducir la inflamación.
¿Existen reacciones adversas?
Las reacciones adversas a la anestesia local en este tipo de procedimientos son muy poco frecuentes. Al aplicarse en una zona limitada del cuero cabelludo y en dosis reducidas, el anestésico actúa de forma localizada, sin afectar al resto del organismo. Por eso, los efectos secundarios generales —como mareo, ligera somnolencia o sensación de hormigueo— son poco habituales y, cuando aparecen, suelen ser transitorios y resolverse en pocas horas.
En cuanto a las reacciones locales en la zona del injerto, pueden aparecer inflamación leve, enrojecimiento, un discreto edema facial —cuando el líquido se desplaza hacia la frente o los párpados— o una sensación de adormecimiento que desaparece de forma progresiva.
El edema facial, por ejemplo, es un efecto relativamente común, aunque no grave, y suele desaparecer en tres o cuatro días si se siguen las indicaciones posoperatorias, como dormir con la cabeza elevada y utilizar frío local para evitar que el líquido se acumule en la cara y así nunca se observan edemas deformantes.
En lo que respecta al adormecimiento, es habitual que algunos pacientes noten una ligera pérdida de sensibilidad o un hormigueo en la zona donante o receptora durante las primeras semanas, algo que remite por sí solo sin necesidad de tratamiento.
Por otro lado, complicaciones como infecciones o reacciones alérgicas son posibles, aunque su incidencia es muy baja cuando el procedimiento se realiza en condiciones estériles y con una adecuada evaluación médica previa.
El doctor Montini insiste en que, si alguno de estos síntomas se presenta de forma inusual —por ejemplo, adormecimiento que persiste más de 24 o 48 horas, dolor que aumenta en lugar de disminuir, inflamación marcada o enrojecimiento progresivo—, es importante consultar de inmediato al especialista.
“Durante la cirugía, el paciente puede hablar con el equipo, hacer preguntas y solicitar pausas si lo necesita. Esto le ayuda a sentirse en control y reduce notablemente la ansiedad”, señala. En su experiencia, un paciente informado afronta la intervención con mayor tranquilidad: “Saber qué esperar del procedimiento y de la anestesia genera confianza, y esa calma contribuye a generar una mejor experiencia”.
En este sentido, la anestesia utilizada en los injertos capilares es un procedimiento seguro y bien tolerado. Puede generar molestias leves y transitorias, sobre todo al inicio de la infiltración, pero no debería producir dolor durante la cirugía. “Nuestro objetivo es que el paciente esté cómodo y tranquilo desde el principio hasta su completa recuperación”, concluye Montini.


